Born in the same building where her father worked as a ‘portero’ or doorman (Calle de la Espada 17, Lavapiés) Gloria Fuertes García (1917 – 1998) published her first poem, ‘Niñez, Juventud, Vejez’, aged fourteen.
Her first book of poetry, ‘Isla Ignorada’, written when she was seventeen, was eventually published sixteen years later in 1950.
Between 1940 and 1953, Fuertes wrote children’s books, plays, poems, and short stories, many of which appeared in publications such as ‘Arriba’ and ‘Flechas y Pelayos (Maravillas)’.
In 1951, together with María Dolores de Pablos and Adelaida Lasantas, Fuertes founded the group ‘Versos con Faldas’ (Verses in Skirts), at a time when women weren’t really a feature at public poetry recitals.
She later stated:
“Está bien que quede constancia de aquellas muchachitas que en los años 50 (sin porros ni discotecas) nos daba por escribir poesía.”
“It’s good that people remember those young girls who, back in the 1950s (with no weed or nightclubs), were busy writing poetry.” (Loose translation).
A member of the Generación del ’50, also known as the niños de la guerra (children of war), Fuertes regularly contributed to local literary journals, co-founding ‘Arquero’, a poetry magazine, in 1952.
That same year, her first verse play, ‘Prometeo’, won El Premio Valle-Inclán de Teatro.
In 1955, Fuertes met Phyllis Turnbull, an English teacher with whom she shared both a flat and a romantic partner named Chelo Sánchez. According to local media, Fuertes and Turnbull soon fell madly in love.
In a poem, Fuertes later writes:
“Tengo miedo a morir sin haber amado bastante.”
“I’m afraid of dying without having loved enough.”
After studying library science and English in Madrid, Fuertes went on to teach Spanish literature in the United States on a scholarship, eventually returning to her hometown to continue teaching.
From the mid-1970s, Fuertes made a name for herself as a children’s poet on TV shows like ‘Un globo, dos globos, tres globos’, ‘La mansión de los Plaff’, and ‘La cometa blanca’.
Before her death, the poet left one hundred million pesetas (approximately 601,012€) to La Ciudad de los Muchachos in Benposta, the controversial “city-state” founded in 1956 and reportedly governed by children.
Fuertes work has inspired generations of writers and artists within her own country and abroad, including Elvira Lindo, Eskarnia, and Emi Rap. The poet is also seen as an icon within Spain’s queer community, with artists such as Rodrigo Cuevas and Bob Pop citing her as one of their many influences.
Writing about writing… En un mundo plagado de la inacción de quienes nos atrevemos a llamarnos los “buenos” y de los actos de los perturbados, los depravados y los del todo malvados, escribo sobre la escritura. La escritura de otros, para ser precisa. ¿Por qué? En una palabra: comunidad. En unas pocas palabras más, con la esperanza de sacarte de la casa, de tu feed de Ascogram, Hatebook, y de todas las redes que prosperan gracias a una economía de la indiferencia, no de la atención, que parece haber permeado todos los aspectos de nuestra vida diaria.
Pero dejando la teoría de lado, volvamos a la práctica: el primer miércoles de cada mes, el grupo que hace posible Poetry Slam Madrid se junta para bailar, tomar vino y recitar poesía juntos (la juventud de hoy en día…) ¡Y quieren que te unas a ellos!
Para entender cómo funciona el slam, hablé con Jonathan Teuma @yanito_verso maestro de ceremonias y una de los primeros impulsores del proyecto.
“El Poetry Slam Madrid de hecho lo inicio el Goethe Institute de Alemania,” recuerda Teuma, y ellos lo llevaron… en el Libertad 8, y lo llevaron como una año y medio y cuando ya llevaban un tiempo, yo creo que ellos lo hacen esto en muchas ciudades, pues nos cogieron a los cuatro o cinco más asiduos que veníamos todos los meses y nos dijeron mira, lo dejamos, pero si queréis seguir, pues es tuyo, nos dejaban la página del Facebook en esa época, estamos hablando del 2009.”
“Y entonces tomamos yo, Silva Nieva en ese momento, Dani, Orbi, unos pocos más en los bares que más estaba y empezamos, digamos, la primera asociación y luego se han ido sumando gente como Pablo Cortina, Antonio Díaz, Paula Díaz… Pero nació así, nació en Madrid con el Goethe.”
Hoy, Poetry Slam Madrid cuenta con una subvención que deben solicitar cada año, lo que les permite traer poetas invitados, organizar eventos especiales y ampliar su alcance.
“Tenemos la suerte y el trabajo de haber conseguido una beca o una subvención, bueno, cada año hay que pedirla de nuevo, pero por ahora nos la está dando, que es lo que nos ayuda, por ejemplo, a traer poetas invitados de otras partes de España, a organizar a veces eventos un poquito más gordos.”
Entre esos eventos se incluyen festivales y slams especiales.
“Tenemos entre manos, bueno, casi todos los años intentamos hacer un Madrid Festival. Este año creo que estamos mirando a finales de abril, principios de mayo, e intentamos hacer, cuando da el presupuesto, pues un Slam Internacional con poetas de Europa.
Hemos traído hasta de Sudáfrica… entonces sí, con esta subvención pues nos da slams especiales, como este que mencione el día de San Valentín o el de Vivos y Muertos en Halloween y estas cosas.”
La regularidad es parte central del proyecto. El slam se celebra el primer miércoles de cada mes, excepto en agosto, y permite a los participantes clasificar a competiciones nacionales y europeas.
“Es fijo. Es slam de liga, en el que la gente puede participar para ir al nacional y al europeo y tal y tal.”
A esto se suman colaboraciones y fechas señaladas dentro del calendario cultural.
“Y luego, pues muchas veces, pues el día de la poesía y el día del libro, intentamos. Muchas veces sale de nosotros también. Otras veces nos contactan ayuntamientos o asociaciones, ‘oye, podéis hacer…’ y colaboramos con gente para montar algo entre ligueros y especiales pues entre 15 y 20 slams al año.”
Antes de despedirse, Teuma hace un recordatorio importante:
“…el slam sí que es una competición y es importante porque es lo que motiva a los poetas y tal, pero que es un juego sobre todo y que tampoco mucha gente pues a veces no quiere participar por el miedo a ser valuado, pues, no hay que darle tanta importancia que todos bienvenidos.”
¿Como se apunta?
La inscripción a los recitales de Poetry Slam Madrid se abre alrededor de las 00:00 horas del primer jueves de cada mes mediante un formulario difundido en sus redes sociales. Las plazas se asignan automáticamente por orden de inscripción: las nueve primeras personas participan en el siguiente slam junto a la ganadora o el ganador de la edición anterior; los puestos 10, 11 y 12 pasan a la lista de espera con entrada al Intruso Bar.
Por:
Alice Amelia Thomas
Escritor(a). My articles (on art history, animals and exploding stars) have appeared in Newsweek and the Daily Mirror.
With Halloween fast approaching, our resident astrologer, Malice Thomas, and superhero/editor, Anastasia Dyakovskaya, have brewed up a batch of demotivational horoscopes for all the bushy-tailed stargazers out there, and for all the pe put up with them.
And it seems to me you lived your life Like a candle in the wind Never knowing who to cling to When the rain set in And I would've liked to known you But I was just a kid Your candle burned out long before Your legend ever did...
Elton John, Candle in the Wind, 1973
The shelves in the last chandlery in Madrid are mostly empty. The wax creations that once lined the walls of Cerería Ortega have disappeared faster than a packet of lemon creams in a library since the announcement of its upcoming closure. Liquidación Por Cierre reads a yellow sign in the window. Twisted candles shaped like enormous unicorn horns, multicoloured globes, cubes, and cones, small candles in the form of hats and cars and roses, beeswax candles, candles covered in rosemary, cinnamon-scented candles, ornate white and gold candles for communions and weddings, long, thin candles for Easter processions– all gone, after 131 years in business. But the shop’s usually gruff owner, Silvia, is all smiles these days. More on that later.
On my way to the cerería for what is likely the last time, I try to think of something clever to ask her so I can include it in this piece. I also try to work up the courage to ask if I can take pictures. When I arrive, I do neither. Taking photos of empty shelves might vex the soon-to-be former shop owner, and Silvia’s quiet joy is far too lovely to interrupt with impertinent questions I have already read the answers to in newspapers. How long has she been working at the shop? 11 years, but the business has been in her husband’s family for four generations. Why are they closing? Low sales over the last few years, despite her best efforts to hold down the fort. Cut to a picture of Silvia standing behind the counter, smiling.
History presents us with many candle adjacent inventions (such as ricepaper wicks covered in insect wax and seeds in early China, resin-coated strings of flax used in Ancient Rome, and the Nisga’a people’s halimotkw or “saviour fish”, which are reportedly so oily they can burn like candles when dried) but one of the earliest indications of candles we have on record is a clay candle holder unearthed on the east bank of the Nile, which dates back to the 4th Dynasty (ca. 2575-2130 BCE). Most of the candles used during this time were probably similar to rushlights – rush plant pith soaked in grease – which appear in works of literature as late as Jane Eyre (1847):
“The next day commenced as before, getting up and dressing by rushlight; but this morning we were obliged to dispense with the ceremony of washing; the water in the pitchers was frozen.”
Jane Eyre, Chapter VI, Charlotte Brontë
Rushlights can be burned at both ends to provide more light for shorter periods of time. The origin of the idiom ‘burning the candle at both ends’, or brûler la chandelle par les deux bouts, is usually attributed to this fact. First recorded in A Dictionarie of the French and English Tongues in 1611, the meaning of this phrase has shifted over time. Originally used to refer to spendthrifts, its modern definition, which, as I understand it, is something like working hard and playing even harder, is exemplified in Edna St. Vincent Millay’s poem First Fig (1920):
My candle burns at both ends; It will not last the night; But ah, my foes, and oh, my friends— It gives a lovely light!
But a few literary mentions can’t hold a candle to the symbolism of candles in the art world. In Vanitas still lifes from the 1500s and 1600s, snuffed candles allude to the transient nature of human existence. In Dziewczyna z gromnicą (Girl with the Thunder Candle) by Teodor Axentowicz, the candle is a testament to a young Hutsul woman’s piety as she trudges through the snow on Candlemas Day. For Gerard Richter, an East German artist who creates photorealistic paintings of candles, the candle has a different meaning altogether.
“Candles had always been an important symbol for [East Germany],” he explains, “a silent protest against the regime…”
Industrialised candle production began in the 1830s, and by the end of the century, London-based Price’s Candles, which holds a royal warrant to this day, was the largest candle manufacturer in the world. However, demand declined after the commercialisation of incandescent light bulbs in the 1880s.
A young woman blows out a candle on her birthday.
Despite this, candles still form part of everyday life across the world. They can be used to set the mood, decorate dining tables, line bathtubs and light up birthday cakes, a tradition rooted in Ancient Greece, where round cakes were decorated with candles to resemble shining moons in honour of Artemis, the Goddess of the Moon and the Hunt.
Candles are also a prominent part of numerous religious ceremonies, including Diwali, the Day of the Dead, Hannuka, Christmas, and Little Candles Day celebrated on the 7th of December in Colombia, where candles burn under the night sky across the country.
The utility of candles extends to repairing shoelaces, sealing envelopes and, if they contain citronella, repelling mosquitoes. Esoteric stores, such as El Alquimista on Calle Magdalena, even offer candles promising love, health, money, good luck, and protection.
A woman lights a candle in a church.
“How far that little candle throws his beams! So shines a good deed in a weary world.”
The Merchant of Venice (Act V, Scene 1).
But that little candle casts a long shadow. At 150°C, the minimum temperature required to liquify paraffin wax, volatile compounds are released, causing dizziness, nausea, lung irritation, and eventually liver and kidney issues. Molten wax burns, chemical fragrances, and toxic colour pigments containing heavy metals are additional risk factors for candlemakers. Suddenly, Silvia’s smile isn’t so cryptic after all. I could ask her about the health risks associated with her family business and whether or not they had anything to do with her husband’s recent retirement. Instead, I choose to focus on the Christmas light hanging in her window display, a shooting star that flashes on and off, and how it plays with orange streetlights and the light slowly leaving the sky. As I purchase my last batch of unicorn horns, our eyes meet. Ting-a-ling-ling chimes the shop bell.Words begin to form in my mouth, but Silvia’s gaze shifts to the next customer. I make my way towards the door with my unusually loud puffer coat.
“Hasta luego,” she cries as I step outside, but we both know that is a lie.
La Cerería Ortega sold its last candle on Thursday, 5 December 2024.
Alice Amelia Thomas
Escritor(a). My articles (on art history, animals and exploding stars) have appeared in Newsweek and the Daily Mirror.
Madrid no es, ni de lejos, la ciudad con más canciones inspiradas en ella. Para eso ya están Nueva York, París y Londres; entre las tres, cuentan con más de 54.800 sinfonías escritas (W Radio, 2024). Cuando Madrid sale en los telediarios o noticiarios de radio, suele ser acompañada de alguna injusticia social, encrespamiento político, o un centralismo que nos recuerda cómo, a veces, el privilegio de una gran urbe invisibiliza a las medianas y pequeñas localidades. Con todo, la capital española ha sido musa de una gran variedad de artistas a lo largo de las últimas décadas. Tal vez sea por sus emblemas arquitectónicos, o el impacto que ciertos momentos complejos crearon en la historia de la ciudad. También puede ser el sabor a nuevas experiencias o la huella dejada por sus habitantes, muchos de diferentes provincias o países. Sea como sea, Madrid permanece vivo, entre letras personales y melodías agridulces.
Ana Belén y Víctor Manuel – La Puerta de Alcalá
La canción fue compuesta por Bernardo Fuster y Luis Mendo, integrantes del grupo madrileño Suburbano, y Miguel Ángel Campos y Francisco Villar. Ana Belén y Victor Manuel la popularizaron en 1986, y la incluyeron en su LP conjunto: Para la ternura siempre hay tiempo. Durante siete semanas de ese mismo año, La puerta de Alcalá permaneció en el número uno de la lista de Los 40 Principales, elaborada por la Cadena SER. Siendo aún célebre, en 2012, se utilizó para la presentación de la candidatura de Madrid en los Juegos Olímpicos.
La puerta de Alcalá, con su tonalidad entusiasta y novelística, hace un repaso a la historia de Madrid. Cuenta con seis estrofas en las que se menciona, primero, al rey Carlos III, quien regaló el monumento a la capital. La letra sigue con una alusión a la batalla de Madrid, con una alusión directa al “No pasarán” de Dolores Ibárruri. En la cuarta estrofa habla sobre las primeras revueltas estudiantiles de los años 60, y en la quinta, sobre la movida madrileña.
Joaquín Sabina – Pongamos que hablo de Madrid
Esta melancólica canción, escrita por Sabina y Antonio Sánchez, apareció por primera vez en el segundo álbum de estudio del autor: Malas compañías, en 1980. En una España post-franquista, marcada por una transformación cultural, Sabina nos presenta una Madrid desencantada. Mediante versos como “el fugitivo que siempre regresa”, se alude a una relación ambigua de atracción y de rechazo con la capital. Se incorporan elementos de la urbe para contar lo que ésta ofrece, como ser un lugar de oportunidades y encuentros, pero también aquello imposible de concebir, como el mar. A diferencia de la visión optimista, proveída por otros artistas, Sabina nos habla de una ciudad crónicamente estresada, saturada y precaria. Se incluye, además, un verso sobre una jeringuilla encontrada en un lavabo, referencia al consumo de drogas de la época.
Loquillo y Los Trogloditas – En las calles de Madrid
La oda rockera forma parte de “¿Dónde estabas tú en el 77?”, un mini-LP de cinco canciones, publicado por Loquillo y Trogloditas en 1984. Metido de lleno en la movida madrileña de la década de los ochenta, Loquillo nos presenta una oda rockera a la vida nocturna de la capital. Habla sobre el silencio desterrado, haciendo referencia a la alteración de la vida cultural en la España post-franquista. Loquillo, también, critica otras facetas de Madrid, como el acceso al poder de algunos políticos, y las actitudes de otros personajes cómo los “dandis”. Por último, se rinde homenaje a Ceesepe y Pepe Risi, icónos de la movida, siendo este último el guitarrista de los Burning, grupo recordado por su contribución a la música rock en España.
Leiva – Lady Madrid
Publicada en 2009, en el disco de Aviones, Lady Madrid ha sido reinterpretada en diferentes ocasiones, tomando la supuesta musa a la que Leiva se refiere como un concepto maleable al contexto dónde se utilice. En 2021, la canción tuvo protagonismo en el mundo de la política madrileña. La líder de Nuevas Generaciones del PP, Beatriz Fanjul, definió a la entonces candidata por el partido a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, como “Lady Madrid”. El propio Leiva se negó a este apropiamiento en sus redes sociales, y resaltó que la canción “siempre fue de la gente”.
El autor ya había contado en otras ocasiones el verdadero significado de la canción. Un año después del lanzamiento de Aviones, explicó cómo Lady Madrid hacía referencia a una chica nueva que enamora a un grupo de amigos, y cómo esto causa rivalidades y disputas entre ellos, aunque al final la chica ni siquiera salga con ninguno y se vaya de la ciudad. Leiva pretendía poner en valor la amistad frente a los enfrentamientos por una posible amor idealizado.
La Oreja de Van Gogh – Jueves
El 11 de marzo de 2004 hubo una serie de ataques terroristas yihadistas, producidos en la red de Cercanías de Madrid. Murieron 192 personas. Los atentados marcaron uno de los momentos más oscuros de la historia del país y de la ciudad. Cuatro años después del suceso, La Oreja de Van Gogh publicó Jueves, incluido en su quinto álbum de estudio: A las cinco en el Astoria.
La historia de la canción está inspirada en el diario de una de las víctimas, encontrado por los equipos de rescate entre los escombros. La chica en cuestión había compartido en aquellas páginas cómo se había enamorado de un chico, con quién coincidía cada día, en cada viaje. Nunca se habían atrevido a hablar hasta esa mañana del 11 de marzo, ella se armó de valor y se presentó. Ambos confesaron que ambos eran el motivo por el cual cogían ese tren.
Todos los ingresos recaudados por la canción fueron destinados a la fundación de víctimas del 11-M.
Ginebras – Madrid, Madrid, Madrid
En 2024, Mahou inició una campaña publicitaria dónde varios artistas actuales versionaron chotis tradicionales. El grupo Ginebras, concretamente, lanzó una interpretación del chotis de Agustín Lara: Madrid. Siguiendo una estructura similar a la original, Ginebras habla sobre sus propias vivencias en la ciudad. Las cuatro integrantes: Magüi, Sandra, Raquel y Juls, son todas de otras comunidades autónomas, pero se encontraron y consolidaron su grupo en la capital española.
Menciones al Rastro, Malasaña y Lavapiés, incluso a Velázquez y, como ellas lo llaman, al “cachondo Rey Gaspar”. Madrid, Madrid, Madrid trata de animar a todo el mundo a conocer la ciudad y a disfrutarla. Mondo Sonora recogió unas declaraciones de la banda, dónde expresaron su sentimiento de pertenencia a la ciudad a pesar de no haber nacido allí: “Es una ciudad que acoge y donde siempre hay planes nuevos que hacer”.
Bea Carmona
Comunicadora y lectora. Escribo en Espacio Rebeldía y Madrid en Poesía.
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